AUDIENCIA 106 / ROMANO IV – LA PRETENDIDA INOCENCIA

13-10-15| En la cuarta jornada utilizada por Otilio Romano para ampliar su declaración se dedicó a espulgar los sobreseimientos por él otorgados a detenidos políticos y revisó fuentes bibliográficas referidas a delitos de lesa humanidad. Negó que se haya fugado a Chile, embistió contra el Juez Bento por su procesamiento y descalificó, groseramente, a los organismos de derechos humanos y al fiscal Dante Vega.

ROMANO IV

Haciendo gala de un claro despliegue retórico, Romano ocupó la cuarta jornada de ampliación indagatoria para despegarse de los cargos que se le imputan. Siguió, además, deslizándose por los vericuetos de las normativas jurídico-legales para zafar. Reiteró, una y otra vez, que él no sabía nada de lo que estaba sucediendo durante la Dictadura.
Acusado por no investigar, entre otros delitos, las privaciones de la libertad de desaparecidos y desaparecidas, en el marco del plan de exterminio practicado por la Dictadura, el exjuez se remitió al Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional para referirse a la tipificación de los delitos de lesa humanidad. Al respecto, aseguró que su caso no reuniría el requisito de cumplir con un patrón regular frente a las detenciones y dedicó la mayor parte de la jornada a referirse a 80 causas, una por una, en las que había dictado el sobreseimiento de los detenidos por la ley 20.840.
A propósito de la normativa internacional, mencionó que se lo acusa por 97 casos, leyó citas de la dogmática y deslizó que la Fiscalía se tomó con ligereza la acusación ya que las pruebas no demuestran su “participación directa y sustantiva” en cada uno de esos casos. Además, desechó los cargos de omisión de investigar con otra pirueta argumentativa.
También, negó que se hubiese fugado a Chile ya que se presentó a las autoridades del país trasandino, fijó domicilio y solicitó el asilo, que, cabe recordar, le fue denegado. Hizo duras críticas al juez de instrucción Walter Bento, quien según Romano, lo procesó presionado por el ejecutivo provincial. Asimismo, dijo que el juez estaba enemistado con él e hizo comentarios sobre las diferencias existentes dentro de Tribunales Federales.
En distintos momentos lanzó dardos contra los organismos de derechos humanos que, de acuerdo a su entender, tienen vocación de venganza. También arremetió contra los querellantes y reiteradamente contra el fiscal Dante Vega, al punto de preguntar cuál sería el móvil que lo llevó a acusarlo, si se trataría de razones económicas, ideológicas, sociales o por cobardía. Como si esto fuera poco, mencionó a algunos testigos víctimas, escuchados a lo largo este juicio, a los que rebatió, tratándolos de mentirosos.

Sin embargo…

Otilio Romano es un buen orador de tribuna, puede tanto deslizar indirectas como hacer señalamientos claros. Es versátil, por momentos echa mano de un estilo campechano y en otros, se planta como un estudioso. Hace un muy buen uso de los tonos y la inflexión de la voz, busca conmover. Un oyente desprevenido pude confundirse, pero los dichos se derrumban frente a los hechos.
A pesar de que él debió conocer las disposición de “aniquilamientos de la subversión”, refrendada por ley, parece que no alcanzó a vislumbrar que las personas sobre las que las FFAA no daban razón, eran asesinadas mientras él rechazaba los recursos de Habeas Corpus presentados, una y otra vez, por sus familiares. Estos volvían a insistir, uno, dos o tres años después porque esas personas seguían desaparecidas sin que él intuyera, ni siquiera se preguntara, dónde estaban Luis Rodolfo Moriña, Santiago José Illa , Hugo Alfredo y Julio Félix Talquenca, Héctor Pablo Granic, Blanca Graciela Santamaría, Lidia Beatriz De Marinis, Virginia Adela Suárez, Mario Luis Santini, Rosa Sonia Luna, María Silvia Campos, Zulma Pura Zingaretti, María Leonor Mercuri, Salvador Alberto Moyano, Marcelo Guillermo Carrera, Adriana Irene Bonoldi, Francisco Alfredo Escamez, Mauricio Amílcar López, Juan Humberto Rubén Bravo Zacca, Ángeles Josefina Gutiérrez de Moyano, Pedro Ulderico Ponce, Jorge Albino Pérez, Emiliano Pérez y Gloria Nelly Fonseca, Miguel Julio Pacheco, María del Carmen Marín Almazán y Carlos Armando Marín, José Antonio Rossi, Mercedes Vega de Espeche, Antonia Adriana Campos y José Antonio Alcaráz, Walter Hernán Domínguez, Gladys Cristina Castro de Domínguez y Osiris Rodolfo Domínguez, cuyas causas pasaron por sus manos. Acaso no se preguntó a qué se dedicaban los” grupos de tareas” que él mismo mencionó.
Sobre los casos arriba mencionados, que motivan su presencia en esta Megacausa, el latoso Romano, todavía no dijo ni pío. Tampoco, sobre los torturas no investigadas y otros cargos. Por más que insista en que “no sabía nada” y pretenda mostrarse como un valiente, no convence. Lo cierto es que es muy hábil y un avezado picapleitos. Habrá que esperar nuevas audiencias para saber qué tiene para decir sobe las causas que se le imputan.

Ver fotos AUDIENCIAS 104 y 106

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