AUDIENCIA 142 / ALEGATOS – LAS PRUEBAS CONTRA BIANCHI Y LINARES

09-05-16| En representación del Ministerio Público Fiscal, Daniel Rodríguez Infante comenzó a desarrollar la causa que involucra a los ex agentes penitenciarios Oscar Alberto Bianchi y Pedro Modesto Linares. El primero está acusado en los hechos padecidos por Nilo Lucas Torrejón y Eugenio Paris y el segundo en el tramo en el que pasaron por el penal provincial Pablo Seydell, Francisco Amaya y Luis Moretti. Es una de las causas con más pruebas.

Linares, atrás Romano, y Bianchi

Nilo Lucas Torrejón

A principios de 1976 tenía 24 años y militaba en Tendencia Revolucionaria y en la Juventud Peronista. Vivía en San Rafael y trabajaba en la Dirección Provincial de Construcciones.
Fue detenido el 26 de febrero de ese año aunque anteriormente había sufrido allanamientos y aprehensiones. Ese día la Policía y el Ejército se lo llevaron de su casa en un operativo conjunto sumamente agresivo. Vendado en un vehículo viajó una hora y lo dejaron en un edificio de Infantería en el que pudo ver  a otros detenidos, como Santiago Illa y Ricardo Ríos.
El 10 de marzo fue trasladado al D-2 desde San Rafael junto con Orlando Flores, Illa, Ramón Rosales y los hermanos Juan Carlos, Jorge Valentín y Luis Abelardo Berón. Apenas llegaron los metieron en un calabozo y, aunque vendados y encerrados, les dijeron que estaban “de paso”.
Desde el 16 de marzo hasta el 6 de diciembre de 1976, Torrejón estuvo preso en el penal de la provincia. Fue llevado a la Unidad N°9 de La Plata y trasladado en numerosas ocasiones hasta conseguir exiliarse en Suecia.

Eugenio Paris

Hacia 1975/76 había comenzado a militar en la Juventud Guevarista, vinculada al PRT. Fue secuestrado el 13 de mayo de 1976 en la cervecería “Bull & Bush”, donde trabajaba. Tenía 21 años y estaba en 3ero de la carrera de Medicina.
De su introducción en el D-2 recuerda que le robaron todo y lo picanearon desnudo. También mencionó torturas, violaciones y homicidios en el Palacio Policial. El 7 de julio de 1976 comenzó su violenta estadía en la penitenciaría provincial. Allí estuvo hasta el 27 de setiembre, fecha en la que fue llevado a la Unidad N° 9 de La Plata.

Pablo Seydell, Luis María Moretti y Francisco Amaya

Desde el 15 de octubre del ‘76 estuvieron detenidos en la Comisaría Séptima, de lo que se ocupó en audiencias anteriores el fiscal Dante Vega. Once días después fueron mandados al penal. Los movieron por diferentes Centros Clandestinos de Detención (CCD) del país e incluso volvieron a Mendoza.

La Penitenciaría

Croquis del Pabellón 11

El doctor Rodríguez Infante mostró un croquis del penal, su distribución, la ubicación del Pabellón 11 que alojó con exclusividad a las víctimas del Terrorismo de Estado y “la peluquería” del personal que era la principal sala de torturas. Edificada en 1884, la disposición de la cárcel sigue un modelo panóptico.
Como auténtico Centro Clandestino de Detención y tortura, la penitenciaría provincial fue parte del mecanismo del aparato represivo estatal, utilizada para darle un viso de legalidad a toda la estructura ilegítima. Esta institución estaba en subordinación absoluta a las Fuerzas Armadas, particularmente al Ejército, en lo que respectaba al tratamiento de presos por razones políticas.
Desde 1974, los presos políticos de la penitenciaría eran maltratados. Esta violencia aumentó en el ‘76 con el inicio del Golpe y llegó a su momento cúlmine con la asunción a la dirección de Naman García.
El representante del Ministerio Público Fiscal planteó que Linares y Bianchi deben ser acusados como coautores de los delitos. Y agrega, anticipándose a la defensa, que aunque no hubieran participado de las sesiones de tortura no fueron ajenos a las situaciones de los detenidos y al régimen de represión ilegal disfrazado de formalidad.
La penitenciaría provincial es una de los nueve establecimientos penitenciarios mencionados por la CONADEP en el informe “Nunca Más” como CCD.

Oscar Alberto Bianchi

El 11 de diciembre de 1973 ingresa como agente penitenciario, siendo personal de tropa. Según él mismo, se dedicaba a la seguridad interna. En los inicios de la dictadura cumplía la función de control del personal. Su carrera en la cárcel está plagada de ascensos y llega a ser prefecto en 1997.

Pedro Modesto Linares

El 21 de setiembre de 1973 fue designado personal de seguridad del servicio penitenciario en cargo de agente y cumplió la función de celador. En 1975 fue promovido del cargo de personal de tropa clase 2 al grado de dragoneante. Poco tiempo después del golpe cívico militar se desempeñó en el Pabellón 11 como custodio a cargo de los presos por razones políticas. Prestó sus servicios en el Penal hasta mediados del ’79.

El trato en el Penal

Alegato Daniel Rodríguez Infante

Tres categorías de castigos estableció Rodríguez Infante respecto del penal de Boulogne sur Mer: los interrogatorios con tortura incluida, otras formas de violencia (requisas, celdas de aislamiento, traslados) y las condiciones de detención en sí mismas. De todo esto hay abundantes pruebas a partir de que la mayoría de los presos políticos sobrevivientes de Mendoza pasó por ese establecimiento carcelario.
Como en otros CCD había un circuito de la tortura, que comenzaba con el traslado de la víctima, encapuchada y vendada y a los empujones y golpes, las sesiones de tortura y finalmente el regreso con la persona en el peor estado. Si bien hubo reparto e intercambio de roles de quienes ejercían el poder, ninguno era ajeno ni remotamente a los hechos. Por eso les cabe la categoría de coautores responsables.
Daniel Rodríguez Infante enumeró algunos de los numerosos testimonios que certifican la existencia de ese circuito de la torturas y en los que son casi siempre mencionados Bianchi y Linares, como también Bonafede, los hermanos Barrios y otro hermano de Bianchi.
Obran como prueba las declaraciones de Daniel Paradiso, Antonio Savone, Alberto Córdoba, Luis María Vázquez Ahualli, Roberto Marmolejo, Jaime Valls, Guillermo Martínez Agüero, Alberto Scafati, Daniel Rabanal, Vicente Antolín, Pedro Coria, Guido Actis, Francisco Robledo, Eduardo Hanono, Jorge Puebla, Ricardo Damico, Orlando Flores, José Lozano, Juan Carlos Montaña, Juan Carlos Yanzón, Néstor Ortiz y Hermes Ocaña. Todos coinciden, sin fisuras, en los traslados a cargo de quienes los custodiaban.
Más prueba documental hay desde 1984, a apenas 10 días del regreso de la democracia. Es que el 5 de enero de ese año ingresaron a la Justicia Federal denuncias por torturas y se formó la causa “fiscal contra Naman García”. Además de los tormentos se mencionan allí los traslados a otros sitios de tortura, como el D-2, el Liceo y la Compañía de Montaña, todo en forma ilegal ya que no se asentaban en los libros las salidas de la cárcel. Entre los denunciantes de 1984 están  algunos ya nombrados como Marmolejo, Coria, Martínez Agüero y Puebla, además de Hortensia Espínola, Roque Luna, Fernando Rule, Ricardo Puga, Carlos Sangüeza y Daniel Pina, quien contó que un traslado Bianchi lo golpeó en la cabeza. Las denuncias fueron presentadas en la Justicia Provincial, que se declaró incompetente y las trasladó a la Justicia Federal.
Tales denuncias, además, aparecen en un artículo publicado un día después –el 6 de enero- en el diario Los Andes. No sólo eso: también en los legajos de la CONADEP, realizados ese mismo año, constan las mismas denuncias en las que son señalados una y otra vez Oscar Bianchi y Pedro Linares. No es posible entonces creer que los ahora acusados tomaron conocimiento de los hechos muchos años después y mucho más cuando el expediente aporta una declaración de marzo de 1979, de Roberto Flores ante el juez Guzzo, en la que cuenta que los presos políticos eran llevados a la tortura por Bianchi.
En el caso específico de Torrejón, realizó dos declaraciones ante la Cámara Federal de Apelaciones,  en 1987 y en 2006 y también lo hizo como testigo en este juicio. También realizó dos ruedas de reconocimiento, en 2007 y 2009, en las que identificó a Bianchi. De sus testimonios se desprende con claridad, más allá de la comprensible diferencia de matices dados los años transcurridos, que Bianchi lo trasladó por lo menos una vez a la tortura. A este penitenciario Torrejón lo describió muy bien físicamente y además de lo encontró alguna vez en el centro y en pasillos del Ministerio de Gobierno. Se suma que los testimonios de Coria y Paris son coincidentes en la participación de Bianchi en los traslados sufridos por Torrejón lo que es indicativo sobre la activa participación del imputado en el circuito de la tortura.

Este martes continuará el alegato del fiscal Daniel Rodríguez Infante.

Ver fotos AUDIENCIAS 141 y 142

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