AUDIENCIA 211 / POR FIN TERMINÓ CIVIT

12-06-17 | Sin prácticamente nada nuevo que aportar, el defensor de Otilio Romano y Oscar Bianchi, finalizó su contra réplica o dúplica. Su argumentación apuntó a intentar demostrar que a los delitos de lesa humanidad en Argentina no los alcanza la imprescriptibilidad.

Más sobre la imprescriptibilidad

Esta última intervención tuvo mucho de digresión y poco calibre argumentativo, puesto que redundó en amplios datos históricos, innecesarios en esta etapa del proceso.

Para él, la Fiscalía cometió un gran error en su alegato: “La costumbre no puede ser fuente de derecho”, podría resumirse su razonamiento, que apuntaló nombrando al genocidio armenio y a las guerras mundiales, por ejemplo.

Más allá de la validez o no de su argumentación, su razonamiento fue más allá: la idea de imprescriptibilidad, según dijo, sería ante todo un requerimiento político, que inventó la Fiscalía y también la Corte.

Textual: “Lo único que surge acá es que no ha habido razones jurídicas, sino razones políticas. Las palabras no son inocentes, y por eso se dice ‘Política de Derechos Humanos’ y no ‘Normas de Derechos Humanos’”.

Una hora y 40 minutos empleó Civit para cerrar su concepto de por qué para él los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles cuando en todos los juicios que se han realizado y se realizan en el país esto está totalmente zanjado. Como la mayor parte de lo que expuso fue lo mismo que en la audiencia anterior y en los alegatos, no es necesario reproducirlo en esta crónica.

Sí, sorprendió que en uno de los puntos objetara que la Fiscalía y los demás acusadores ubicaran a un penitenciario (Bianchi) y a un simple fiscal (Romano) (¿simple fiscal?) como representantes de la autoridad del Estado. Es claro que todos los que participaron del terrorismo de Estado cumplieron ese rol.

Antes de sostener su pedido de declaración de imprescriptibilidad el defensor tuvo un altercado con el TOF. Es que les advirtió a los jueces que los observó conversando entre ellos y les sugirió que tomaran un cuarto intermedio. Además de que se lo negaron, el juez Fourcade le reclamó que fuera claro en lo que quería insinuar y le preguntó cuál era el problema de que conversaran entre ellos. “Lo estamos escuchando, siga”, le ordenó en tono severo.

Nuevo ataque a los testigos

Civit alegó 40 minutos más. Por fin intentó referirse a los hechos, algo que no había sucedido hasta ahora, aunque lo hizo parcialmente.
Adujo que la complicidad que se les endilga a los exjueces es sólo genérica y que los acusan por hechos de los que no fueron responsables.

Luego respondió a las críticas de por qué no se introdujo en los casos que aquí se tratan. La excusa que esgrimió, además de agresiva, es inentendible. “No lo hice o en realidad sí lo hice”, empezó diciendo con confusión y enseguida se descargó: “No me introduje en los hechos porque no quería castigar a los testigos que fantasearon en sus declaraciones”. Una vez más los defensores van en busca de desacreditar y descalificar a las víctimas. Penoso.

Finalmente sobre los Habeas Corpus (HC) tuvo otras definiciones no menos reprochables que la anterior. Así, dijo que rechazar un HC no era un delito, que un juez investiga y no impide un delito y que el rechazo de un HC se justificaba por el principio de confianza en la policía.

Este martes continuarán las dúplicas, en principio por parte de Omar Venier y Juan Day.

Ver fotos AUDIENCIA 211

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