AUDIENCIA 213 / CERCA DEL FINAL Y UNA DENUNCIA

27-06-17 | El defensor Juan Day cerró su exposición contra algunos argumentos utilizados en la réplica de la Fiscalía y los abogados querellantes del MEDH. También realizaron su contrarréplica, el defensor Omar Venier y, por el Ministerio Público, Leonardo Pérez Videla. Empezó la ronda de palabras finales en boca de los procesados. Pablo Salinas denunció amenazas.

En medio de la audiencia hizo una brevísima y contundente intervención Pablo Salinas, quien dejó constancia de las amenazas que vienen sufriendo él y Viviana Beigel, desde el sábado pasado. Aunque no ofreció precisiones, aclaró que realizó la denuncia ante la Fiscalía Nº2, a cargo del fiscal Fernando Alcaraz. El abogado del MEDH aseguró que, de todas maneras, “eso no va a afectar en modo alguno nuestra actividad, y lamentamos que esto ocurra, porque no se lo deseamos a nadie”.

Terminó Day

Con vaivenes de dichos y contradichos, con vuelo propio de la dramaturgia, Juan Day terminó su espacio para las dúplicas cargando, en primer lugar, contra la Fiscalía. Reiteró una y otra vez “…lo que dijo el doctor Vega es: falso”, subrayando este último adjetivo.

Empezó aclarando que los jueces no podían contestar los hechos porque se trataban, precisamente, de omisiones. Sin embargo, más adelante aseguró lo contrario.

Trató, asimismo, de minimizar la intervención de su cliente, Guillermo Petra, en los casos que se le imputan en razón de que actuaba como juez subrogante. El exmagistrado, dijo Day, se desempeñaba como defensor oficial, apenas subrogaba por un día; sin embargo, no mencionó que tuvo intervención en 17 expedientes que corresponden a personas desaparecidas.

Luego, Day retomó algunos expedientes aludidos por Dante Vega, en la réplica Hizo una particular reinterpretación de las causas referidas a las víctimas Luz Faingold, Freddy Ramírez Longo y Marcelo Carrera para refutar lo argumentado por la Fiscalía. Insistió en su manipulación de los antecedentes para instruir las causas y en la selectividad para acusar sólo a los cuatro jueces que se encuentran imputados en este debate. A propósito, leyó sentencias y bibliografía de Bidart Campos.

Varias veces destacó que en Buenos Aires no se procesó a los magistrados, en cambio, en las provincias encontraron “poderes judiciales muy sometidos”, dispuestos a enjuiciarlos, enfatizó. Mencionó que largos años atrás, Hebe de Bonafini, presentó una lista de 500 jueces cómplices, entre los que se encontraban Gabriel Guzzo y Luis Miret, pero también algunos juristas de renombre. Sin embargo, no se iniciaron acciones.

A propósito de la incompetencia de los jueces para intervenir en los crímenes cometidos por las FFAA y de Seguridad, Day se referenció en varias leyes que establecían que sus miembros fueran sometidos a Tribunales Militares. Sin embargo, los Habeas Corpus por las y los desaparecidos, presentados ante los jueces acusados, generaba un expediente que decía: “Fiscal contra autores desconocidos”. Si correspondía intervenir a la justicia militar, hubiera sido necesario determinar, previamente, que eran aquellas fuerzas quienes habían cometidos los ilícitos. Pero no, repetían un texto único que rezaba…”no resulta quién o quiénes sean el o los autores del hecho delictuoso incriminado…” lo rechazaban y archivaban.

El manto de impunidad a las atrocidades que cometió el terrorismo de estado, ofrecida por los jueces acusados, es una verdad incontestable.

Respuestas a Salinas y Varela

En cuanto a la contrarréplica destinada a Salinas, Day comenzó aclarando que cuando señaló la selectividad para acusar a los cuatro jueces no se refirió a las víctimas sino a la selección arbitraria que habían realizado las querellas.
Luego volvió a mencionar un escrito del abogado del MEDH, de 2002, que da cuenta de que la justicia federal resultaba incompetente. Salinas aclaró que el texto de marras era descriptivo. Además, afirmó que las leyes que permitían que los delitos comunes cometidos en servicio fueran de competencia de un tribunal militar, son inconstitucionales.

Sí así fuera, sostuvo Day, no sería competencia de la Justicia Federal -como afirma Salinas- sino de los Tribunales Provinciales.

El cuanto a su derecho a dúplica por la respuesta de Carlos Varela, el defensor recordó que argumentó que antes del golpe del ’76, los jueces no eran incompetentes. Day otra vez echó mano a una ley de la etapa peronista que daba atribuciones a los tribunales militares para juzgar a los hombres de armas.

También aseguró que contestó a los hechos adjudicados a Miret. Negó que el exjuez haya visitado el D2 y la Compañía de Comunicaciones con el pueril argumento que los testigos decían que a esos Centro Clandestinos de Detención no se acercó ningún juez. Cabe destacar que las declaraciones que lo comprometen son por demás precisas y, naturalmente, Miret actuaba con las recomendaciones propias de la clandestinidad.

Cerró sus dúplicas ridiculizando a Varela y al público que recibió con beneplácito la lectura de una poesía para cerrar su intervención.

Para finalizar, Day anticipó que no sabe si Luis Miret podrá decir sus palabras finales por encontrarse enfermo.
Transmitió un mensaje encomendado por el acusado quien habría recibido reproches de su entorno por no renunciar a tiempo a su magistratura para evitar este proceso. El juez pidió a su defensor que dijera que no se retracta de su decisión. Si volviera siete años atrás haría lo mismo porque “se querían apoderar de la justicia federal”.

Contrarréplica de Venier

Luego del cuarto intermedio, Omar Venier tuvo una breve intervención: “A esta defensa le llamó poderosamente la atención las alegaciones del Ministerio Público puesto que todo lo que expresó en la réplica no se condice en absoluto con la actuación de Lorenzo”, comenzó diciendo. Luego recordó el caso de su defendido, José Antonio Lorenzo, repitiendo argumentos que ya había explicado anteriormente. “Nada de lo que explicó (el Ministerio Público) era aplicable al caso de Lorenzo”, volvió a remarcar.

Recalcó el hecho de que se está juzgando un hecho 41 años después, como así también que Lorenzo era un joven oficial de policía (el más joven de la Provincia), con apenas 30 días de trabajo, lo que demostraría que era una persona inexperta. Además, remarcó que él no estaba trabajando el día en que, presuntamente, cometió el delito. Su pedido es el de la absolución.

Las actas no mienten

Leonardo Pérez Videla estuvo a cargo de la dúplica de la Defensoría oficial. Cargó contra la Fiscalía al afirmar que se hicieron acusaciones irresponsables e intentó poner paños fríos a los términos agresivos usados.

Sugirió, Pérez Videla, que a la hora del análisis de la prueba lo ideal es alejarse de las generalizaciones, porque allí se “juridifica lo político”.

Con un argumento inexacto, el abogado negó lo dicho por Ramiro Dillon en la audiencia del 19 de septiembre de 2016. (Ver en https://juiciosmendoza.wordpress.com/audiencia-164-la-provocacion/). El abogado Pérez Videla dijo haber hablado del contexto histórico, del caos y del terror, incluso afirmó haber estado alejadísimo de la teoría de los dos demonios. No sólo no se retractó, sino que no mencionó ni una palabra acerca del alegato de quien entonces estaba a cargo del Ministerio Público de la Defensa: el abogado Ramiro Dillon, habló de subversivos y guerra sucia en términos negacionistas y filodictatoriales.

Últimas palabras

Acusado Tragant

En la parte final de la audiencia, se ejerció el derecho de los acusados a decir unas últimas palabras. El juez Alejandro Piña estableció dos criterios: no se puede leer en esta instancia y la extensión máxima de tiempo para hablar es de 10 minutos.

El primero fue Antonio Indalecio Garro quien prefirió no agregar nada a lo dicho por su abogado, Carlos Reig.

El segundo fue Mario Alfredo Laporta quien dijo: “Si bien sé que no tiene relación directa con las causas quisiera referirme al tiempo que ha ocurrido entre la imputación de los hechos y el momento en que he sido juzgado”. Así aludió a la degradación del estado psíquico y físico que se sufre a lo largo del tiempo y más en un proceso de enjuiciamiento como éste. “Mientras me desempeñé como jefe de policía, no ordené ninguna detención”, se defendió.

Por último, se victimizó diciendo que pasó de conformar una fuerza de paz en Medio Oriente a conformar una asociación ilícita en este juicio.

Finalmente, se le preguntó a Carlos Horacio Tragant si quería decir sus últimas palabras antes de la sentencia. Se aceptó que leyera, ya que explicó que con sus 90 años no tiene “capacidad de retener conceptos y palabras”. Sin embargo, consideró poco el tiempo adjudicado y el juez Piña aclaró que las reglas eran iguales para todos. Tragant se limitó a relevar a su defensor y nombró a quien se haría cargo a partir de ahora de su defensa, el abogado José María Soaje Pinto. Este personaje de ultraderecha ya lo defendió en el juicio del Plan Cóndor, como también defendió al exlíder carapintada Mohammed Alí Seineldín, el líder neonazi Alejandro Biondini y el criminal de guerra nazi Walter Kutschmann, capturado en Argentina a fines de 1985.

La audiencia continuará el lunes 3 de julio a las 9.30.

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