AUDIENCIA 185 / IMPRESCRIPTIBILIDAD

06-02-17| En la primera sesión del IV juicio tras la feria judicial de enero, el defensor de Otilio Romano desarrolló la primera parte del alegato a favor del exjuez. Ariel Civit se centró en el cuestionamiento a la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad en el marco de terrorismo de estado.

Civit alega

Tal como estaba previsto, concluida la feria judicial, fue el turno de Ariel Civit. Comenzó criticando la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en los fallos Arancibia Clavel y Simón, de 2004 y 2006, en los que ratifica la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad. En tal sentido dejó en claro que tales fallos no fueron unánimes y que, algunos miembros del tribunal superior, en la actualidad, no están en ejercicio. Resaltó que la Corte ha sido renovada.

Luego, hizo un repaso de la inscripción de la normativa internacional en nuestra legislación. Mencionó la incorporación de la Convención de Imprescriptibilidad, a propósito del caso Priebke, en 1995, y la promulgación de la Ley 26200 que inscribe el Estatuto de Roma en el derecho interno y lo adecua para que sea ejecutivo.

A través de su exposición, entre otras consideraciones, el letrado enfatizó por los menos tres elementos:

  • La Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad remite al Estatuto de Nuremberg que juzgó los delitos cometidos por los jerarcas nazis en la Segunda Guerra Mundial, por ende, es específica para esos casos.
  • Según la interpretación de Civit, la referencia a la mencionada Convención apareció siempre vinculada a alguna guerra, como en el caso de Nuremberg, antes mencionado, o de los delitos abordados por el Tribunal Penal Internacional para la Yugoslavia, así como el constituido en razón de las matanzas a la población civil en Ruanda.
  • Por otro lado, en su disquisición, la imprescriptibilidad no es aplicable a crímenes cometidos con anterioridad a la normativa. Para ello se basó en los antecedentes existentes en Francia, cuando se intentó juzgar los vejámenes aplicados por las fuerzas de ese país contra los movimientos independentistas de Indochina-Vietnam y de Argelia. Para ello mencionó dos causas abordadas por la justicia francesa sobre los crímenes cometidos en sus colonias, que no prosperaron.

Defensa y acusados

Lo cierto es que la citada Convención, dictada por Naciones Unidas en 1968 y posteriormente ratificada por Argentina, estableció que los crímenes de guerra y los de lesa humanidad son imprescriptibles, cualquiera sea la fecha en que se hayan cometido.

Notas de color

Jueces y defensa

Lamentablemente, descifrar la exposición del abogado Civit ha sido engorrosa para el público presente. La referencia al “ius cogens” y a otras figuras desconocidas fuera del ámbito de los profesionales del derecho, ha impedido comprender a cabalidad o interpretar sus dichos. La Comisión para la Modernización del Lenguaje Jurídico considera que “una justicia moderna es una justicia que la ciudadanía es capaz de comprender”. La Comisión cuenta con recomendaciones, elaboradas junto a la Real Academia Española, destinadas a mejorar la comunicación que parten de los estrados tribunalicios. Sin embargo, está naturalizado, particularmente para los defensores, hacer un uso del lenguaje con alcance exclusivamente a sus colegas del derecho.

Si bien Civit eligió el camino del lenguaje obtuso sorprendió con algunas inesperadas expresiones.

Al referirse al Estatuto de Nuremberg, que define los crímenes de guerra, se mostró sumamente ofuscado porque fueron juzgados los jerarcas nazis, pero no se aplicó el mismo criterio a las potencias aliadas. Dijo haber visitado los países del Este “no para sacar fotos”, sino para “conversar con la gente”, lo que le permitió conocer los crímenes cometidos por los rusos en los países ocupados. También hizo referencia al lanzamiento de las bombas atómicas en Japón por parte de EEUU. Lamentó vivamente que no hayan sido juzgados.

Poco después hizo un análisis de la legislación de Francia a la que consideró “un faro” en materia jurídica para destacar que, en el caso de las sangrientas guerras desatadas contra la población civil de Indochina y Argelia, que luchaban por su independencia, la justicia francesa optó por no juzgar a sus ejecutores. La referencia fue ofrecida por Civit como una referencia en el tratamiento de los delitos que hoy se analizan.

Este martes continuará el alegato del letrado en el horario habitual.

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