AUDIENCIA 193 / REITERACIONES INNECESARIAS

14-03-17| En el marco del análisis del delito de Comisión por Omisión, el abogado Ariel Civit dio una vuelta más al tema. Lo grave es que consideró “totalmente innecesario” su despliegue porque el argumento de peso será la incompetencia de su cliente, el exjuez Romano, para pronunciarse sobre las causas que llegaron a sus manos. El letrado se valió de dichos burlescos para ilustrar sus afirmaciones.

Al iniciar la audiencia, que duró solo una hora y media, el defensor reiteró conceptos ya desarrollados en la audiencia anterior. El delito atribuido a los jueces es no haber hecho lo que debían hacer, provocando un resultado que podía haberse evitado; en otras palabras, de esto se trataría la Comisión por Omisión.

Cabe recordar que a los exjueces se les reprocha el tratamiento que dieron a los Habeas Corpus (HC) presentados por aquellos ilegalmente detenidos por las fuerzas armadas y de seguridad, así como los presentados a favor de numerosas desaparecidas y desaparecidos que fueron asesinados. En algunos casos, los HC eran rechazados por el juez. En otros, recibían el sobreseimiento provisorio que implicaba su archivo a la espera de nuevos elementos. En ambos casos nadie se ocupaba de investigar.

Civit trató de justificar la conducta de los exmagistrados invocando “el principio de confianza en el acto administrativo”, dicho de otra manera, los exjuece se basaban en los sumarios policiales o las respuestas a los oficios que enviaban a las FFAA y de seguridad.

Asimismo, analizó el caso de las personas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) secuestradas por las Fuerzas Armadas, aunque no existiera el necesario decreto que disponía su arresto o el mismo se dictaba con posterioridad a la detención. Esta irregularidad, Civit trató de justificarla con un caso excepcional verificado durante el gobierno de Alfonsín.

En 1985, ante la conjura del sector carapintada del Ejército que amenazaba el orden constitucional, el mayor Granada fue arrestado antes de que se dictara el estado de sitio. Su decreto a disposición del PEN fue posterior a la detención; sin embargo, la medida fue ratificada por la Corte Suprema. Un contexto, difícilmente comparable.

Lo cierto es que las y los miles de detenidos a disposición del PEN, registrados después de noviembre de 1974 en virtud del Estado de sitio, solían permanecer retenidos ilegalmente y tiempo después se dictaba el decreto.

Nexo de Evitación

A pesar del cerrado lenguaje utilizado por Civit, solo inteligible para profesionales del derecho, es posible inferir que, para acusar a alguien por el delito de Comisión por Omisión es necesario que la conducta omitida hubiese podido evitar el resultado. En este aspecto de la normativa se detuvo el defensor.

Por supuesto negó que los exjueces hubiesen podido evitar los ilícitos padecidos por las víctimas. Para ello recurrió a un texto de Roxin cuando se refiere al plan criminal implementado por un aparato organizado de poder como sucedió durante el terrorismo de estado en nuestro país. Se detuvo, en particular, en la característica de fungibilidad del autor del delito; esto es “lo que no puede hacer uno, lo puede hacer otro” la persona es anónima y sustituible, dijo; por ende, no se puede evitar el resultado. Lo curioso de este argumento es lo que implícitamente señala. Cabe entender, entonces, que los exmagistrados formaban parte del aparato organizado de poder gestor del plan criminal. Para más, el letrado dijo que la inobservancia de la tarea asignada podía terminar en el fusilamiento de quienes no cumplían. Se refirió, también, al miedo que operaba como una amenaza que condicionaba la voluntad de los implicados.

Por supuesto, Civit concluyó en la imposibilidad de los exjueces de entorpecer el curso de los hechos por el nexo de evitación.

A lo largo de la exposición el defensor dijo estar haciendo supuestos, inmerso en ficciones. Aseguró que sus consideraciones sobre el delito de Comisión por Omisión son una mera “hipótesis de estudio” y prometió desplegar su artillería cuando, al igual que sus colegas defensores de los otros tres jueces, se dedique a analizar la incompetencia de la justicia federal para abordar las causas que llegaron a sus manos.

Civit en su salsa

Para esta jornada, Ariel Civit, supo mostrarse entre vehemente y socarrón, a la hora de desmerecer la acusación de la Fiscalía. Hizo gala de los numerosos textos que leyó y dijo que podría traer un camión de libros para apuntalar sus afirmaciones; extrajo el libro de Roxin para citarlo textualmente y apunto ”tengo libros, pero no tengo camión”.

En otro momento del alegato hizo referencia a que los exjueces no podían impedir el curso de los hechos e insistió en que no se les podría exigir una conducta inútil. Al referirse al caso de Oscar Pérez, recordó que al juez provincial Donna, en el D2 “le hicieron pito catalán”, se lo negaron, cuando reclamó por el detenido que estaba en sus calabozos. Lo mismo sucedió con el fiscal Seoane de Rivadavia al que “sacaron vendiendo almanaques”, dijo textualmente Civit.

Finalmente, para rebajar los alegatos de los acusadores, graficó diciendo que se parece a “la valija de los tres chiflados, recortan lo que no entra”.

Dijo de sí mismo ser un Papá Noel ofreciendo regalos y más regalos, argumentos de ficción, innecesarios pues considera inviable la acusación de Comisión por Omisión. Sin embargo, en la próxima audiencia seguirá con este tema aún no cerrado.

El lunes y martes próximo no habrá audiencia; será el miércoles, pero a confirmar.

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