AUDIENCIA 194 / DESCALIFICACIONES Y REPETICIONES

27-03-17 | Dos horas más se tomó Ariel Civit para continuar con su alegato en defensa de Otilio Romano. En su séptima intervención en este capítulo del juicio abordó el tema de la competencia que tuvieron, o no, los exmagistrados y para ello reiteró conceptos y palabras hasta el cansancio. Además, empleó conceptos descalificadores contra las querellas.

Las demoras

Pablo Salinas, representante del MEDH, pidió al TOF que tome medidas para evitar nuevas demoras en este juicio, del que la semana pasada no se realizó ninguna audiencia. El abogado explicó que hay preocupación en los Organismos de derechos humanos por este tema. El presidente del Tribunal, Alejandro Piña, advirtió que los jueces no quieren cercenar a nadie el derecho a expresarse. Igualmente, le preguntó a Civit cuánto más extenderá su alegato y el defensor calculó que se tomará 4 audiencias más. Dante Vega, por su parte, dijo que las réplicas de la Fiscalía no demandarían más de dos jornadas.

La incompetencia competente

Apoyado en algunos fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y con incomprensibles alusiones a bandas musicales como La Renga y Metallica, Civit consideró sobradamente probado que los exjueces y exfiscales que son juzgados no tuvieron competencia para actuar y, que cuando se declararon competentes, fue porque no tenían elementos que les indicaran lo contrario ya que los delitos denunciados tenían a autores desconocidos.

El abogado contratado por Romano señaló que los entonces jueces y fiscales estaban supeditados a lo que les informara la policía y que como las operaciones denunciadas se realizaban de noche, protagonizadas por personas encapuchadas, se producía la imposibilidad insalvable de investigar. Además, agregó que hay fallos unánimes de la Corte nacional –concepto que reiteró a cada instante- que dicen que los magistrados eran incompetentes porque existía la competencia militar. En este punto criticó a la Fiscalía, a la que acusó de no rastrear u ocultar esos fallos. Y fue más allá al cuestionar irónicamente al titular de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Jorge Auat, de quien dijo que hacía giras por el país como los mariachis llevando su canto.

En medio de un relato un tanto desordenado y con escaso poder de síntesis, en un momento, Civit reconoció la existencia del terrorismo de Estado y de un aparato organizado de poder y hasta dijo que “no faltará algún loquito aislado que le encuentre sentido al Golpe de Estado”.

Continuando con el tema de la competencia militar recordó que Raúl Alfonsín la mantuvo, aunque con límites. Y volvió con que los jueces no podían imputar ni sobreseer porque no se los permitía la ley. “Reprochan que los jueces no violaran la ley”, lanzó, para luego conceptuar como absurdo el razonamiento de la Fiscalía. También atacó a Pablo Salinas de quien dijo que cambió su postura respecto de la competencia de los jueces y, completó el combo de descalificaciones contra las querellas endilgándoles un “amañamiento artero”.

Entre tanto ir y venir por conceptos remanidos, incluso con las mismas palabras, y ya con la sala casi sin público –una constante en sus alegatos- Civit aseguró que los exjueces que hoy están investigados, tuvieron agallas y que aún amenazados ellos y su familia, liberaban “zurdos”. Contradice esto último la versión de que desconocían lo que sucedía. Luego, apeló a otra extraña comparación, esta vez con Don Quijote de la Mancha, al decir que “le hicieron creer a la sociedad que había molinos gigantes cuando ni siquiera había molinos”.

Defendió a los imputados señalando que a los Habeas Corpus siempre los recibieron y les abrieron las puertas (también se las cerraron, eso no lo dijo) y que cuando dictaron sobreseimientos lo hicieron en forma provisoria y no definitiva. Como lo hicieron algunos de sus colegas, consideró además, que muchos jueces de todo el país actuaron igual y nunca fueron acusados.

Este martes continuará alegando Ariel Civit.

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