AUDIENCIA 204 / REITERACIONES Y CONFUSIONES

15-05-17 | Por fin las defensas concluyeron sus alegatos. Con la participación de los abogados contratados por José Lorenzo y Antonio Garro concluyó otra etapa del juicio que ahora sí, entra en su recta final. Pedro Fernando Lúquez, Omar Venier y Carlos Reig fueron los que cerraron este capítulo.

Contra la ampliación de la acusación

“Nula, de nulidad absoluta”, consideró el abogado Lúquez la ampliación de la acusación contra Garro y, por extensión, contra Lorenzo. Para él, es inviable que se los acuse de violación, asociación ilícita y privación ilegítima de la libertad.

Antes de exponer sus argumentos Lúquez adhirió, aunque él no estuvo presente, a los planteos de los demás defensores. Consideró que este proceso judicial ha sido descabellado y que la ampliación de la acusación es una aberración que atropella todos los derechos de defensa. En realidad, los conceptos y calificaciones que empleó no difieren en mucho de los ya escuchados durante los alegatos defensivos. No obstante, Lúquez sobreabundó con descalificaciones a la tarea del Ministerio Público Fiscal, a la que categorizó como una maniobra.

Entiende el profesional que los hechos que les endilgan a Garro y Lorenzo para ampliar la acusación nunca fueron debidamente notificados ni explicados a los imputados como tampoco fueron probados. Aseguró que los dos expolicías de la Séptima no tuvieron posibilidad de ordenar la privación ilegítima de la libertad ni las torturas y que no se dan los recaudados que prevén el Código Penal y la Constitución para incluirlos como integrantes de una asociación ilícita. Igual que sus colegas dijo que “el hecho de que hayan sido miembros dela Séptima no habilita a suponer que hayan cometido abusos ni participado en desapariciones de personas”. También intentó despegar a sus defendidos bajo el pretexto de que eran jóvenes policías que cumplían su tarea, lo que a muchos hizo acordar las excusas de la obediencia debida. Y reprochó que otros funcionarios de esa seccional no hayan sido siquiera citados.

Varias veces repitió Lúquez que Garro y Lorenzo no fueron informados debidamente de los hechos que se les imputan y luego sorprendió cuando dijo que si el TOF los condena “dará lugar a una investigación secreta”, concepto difícil de entender.

Ajenos a los hechos

Omar Venier hizo la defensa de José Lorenzo y como sus socios, también incluyó a Garro. Primero explicó el letrado que es muy difícil defender a alguien de un hecho ocurrido hace 40 años. Se quejó, además, de la ausencia en la sala del fiscal Dante Vega (estaba en el juicio de San Rafael) a pesar de que estuvo debidamente representado, como ha ocurrido en cada audiencia a la que no pudo asistir, y como tantísimas veces ha ocurrido con los defensores, incluido el propio Venier quien, aparte, se ufanó de que concurrió a alegar a pesar de estar enfermo.

Esta situación, seguramente, hizo que se dilatara tanto su comparecencia y se retrasara un poco más el juicio.

Para el abogado de Lorenzo, la ajenidad de éste y de Garro a los delitos imputados queda claramente demostrada en los testimonios de las propias víctimas –Seydell, Moretti y Amaya- porque ninguno situó a los expolicías de la Séptima en las torturas.

Reconoció Venier que los tres fueron detenidos por un asalto que, curiosamente, ocurrió después de que los aprehendieran. Y destacó que antes de llegar a la 7ª pasaron por Motorizada, y que cuando llegaron a la comisaría de Godoy Cruz no estaban Garro y Lorenzo. Por ello, dijo, no pueden ser autores de una detención ilegítima, más aún, cuando quien tuvo activa participación en la persecución a Seydell, Amaya y Moretti fue el entonces jefe de Policía, Julio César Santuccione. Como ya lo había anticipado, la juventud e inexperiencia (Lorenzo tenía 19 años y Garro 22) aleja a los acusados de las responsabilidades atribuidas. No obstante, está demostrado que al terrorismo de Estado poco o nada le importó el tema de la edad. Represores y víctimas los hubo de todas las edades.

Venier repasó algunas declaraciones de Seydell y Moretti (de Amaya, no) en las que ambos dijeron no poder asegurar que Lorenzo y Garro los golpearan, torturaran o maltrataran. Específicamente de Lorenzo recordó el episodio en que le dio agua a Seydell después de una sesión de picana, lo que demuestra que su defendido no participaba de los
apremios ya que los que lo hacían sabían que no podían darles agua a los torturados con electricidad ante el peligro de que sufrieran trastornos gravísimos.

Venier incurrió en algunas confusiones como decir que su defendido lleva 40 años sentado entre los acusados o mencionar entre los torturadores a Roberto Marmolejo, quien fue víctima.“Lorenzo no les puso una mano encima, ni les dirigió la palabra”, concluyó el abogado antes de pedir la absolución lisa y llana.

Llamó la atención que ninguno de los tres abogados se refiriera, o si lo hicieron fue casi al pasar, a que quienes estuvieron detenidos en la Comisaría Séptima coincidieron en que Garro y Lorenzo los trasladaban a la tortura.

Otra vez Reig

Carlos Reig volvió a tomar la palabra para cerrar el alegato defensivo de Garro y Lorenzo. Reiteró que las propias víctimas nunca afirmaron con certeza que los imputados fueran sus torturadores y que hasta el fiscal Vega señaló que sólo presumía que fueron ellos. También destacó que Garro fue a su domicilio cuando se enteró de que era buscado. “Es la conducta de quien se sabe inocente”, afirmó. Finalmente apeló al recuerdo de Las Brujas de Salem, obra de teatro de Arthur Miller, en la que 16 mujeres inocentes son enviadas a la hoguera. “Que no se convierta esto, en otro Brujas de Salem”, fue su pedido.

Ver fotos AUDIENCIA 204

MÁS INFO EN “CRÓNICAS AL DÍA”

Anuncios