AUDIENCIA 95 / MENTIRAS Y VERDADES

11-08-15| Llegaron al estrado dos testimonios por distintas causas. La abogada María Susana Balmaceda fue ofrecida por la Defensa del exjuez Romano. También se escuchó a Emilio Luque Bracci, uno de los pocos sobrevivientes del campo La Lajas que en 1976 pudo percibir ese CCDTyE en pleno funcionamiento.

María Susana Balmaceda

María Susana Balmaceda

De la excelencia a los errores

María Susana Balmaceda inició su declaración admitiendo la amistad que la unía a Otilio Romano y dijo haber tenido una cordial relación con Miret y Petra por compartir el espacio laboral.
La testigo entró a la Justicia Federal en 1986 como empleada de la fiscalía a cargo de Romano y fue ascendida hasta llegar a fiscal de cámara en la década anterior. En sus inicios le cupo intervenir en los expedientes relacionados con la represión que llegaban desde los tribunales militares a la Justicia Federal y aseguró que se hicieron las gestiones pertinentes hasta que las causas pasaron a Córdoba. Juzgó de “colaborativa” la actitud del imputado, titular de esa Fiscalía.
La apertura de la indagatoria a Susana Balmaceda estuvo a cargo de Ariel Civit, quien con su típica muletilla “dígame una cosa” introdujo un pedido de apreciación sobre el clima y conducta de la justicia en Dictadura. Al respecto, la mujer consideró que era una etapa de absoluta impunidad y que quienes intentaban conocer o hacer algo fueron encarcelados o muertos (mencionó al pasar, la Noche de las Corbatas, operativo de secuestro y desaparición de varios abogados en Mar del Plata); “los demás eran subordinados”, agregó.
Asimismo, estimó que el Poder Judicial estaba al margen de los sucesos y dijo desconocer si alguien del cuerpo contaba con información.
En cuanto a su opinión con respecto al desempeño de la Justicia Federal en el ‘86-‘87, la valoró como “de excelencia”, ya que, según su entender, estaba integrada por gente muy calificada en materia jurídica y elogió a Romano.
Por su parte, Juan Day, preguntó a la testigo si ella recibió cuestionamientos o quejas sobre la conducta de los jueces. La testigo aseguró que tuvo contactos con los Organismos de DDHH de Mendoza por medio de Pocha Camín y que no había ningún cuestionamiento. Al respecto, cabe aclarar que los Organismos han tenido una relación circunstancial con la exfiscal de cámara Susana Balmaceda, propia de un potencial litigante con una funcionaria judicial. Por aquellos años era imposible emitir opinión alguna sobre la conducta en cuestión, sencillamente porque los Organismos no podían actuar en la Justicia Federal de Mendoza; primero por el traslado de las causas a Córdoba, luego por las leyes de impunidad. Los obstáculos graves se perfilaron cuando fue posible iniciar juicios penales contra los responsables de la represión: Fue en ese momento que quedó desenmascarado el comportamiento de los exjueces acusados.
Por su parte, el Fiscal Dante Vega, remitió a la testigo a la Ley de Obediencia Debida, de junio de 1987 y recordó que en virtud de la norma sólo se podían investigar las causas por sustracción de bienes y robos de bebé. Inmediatamente preguntó por el tratamiento que mereció la causa de apropiación de la hijita del matrimonio Terrera-Manrique, que fue archivado en lugar de ser investigado cuando Romano era fiscal de la causa. “Mentira”, gritó el exjuez puesto en evidencia. Su interrupción mereció la intervención del Presidente del Tribunal que lo amonestó porque no es la primera vez que Romano, a viva voz, entorpece la labor del Fiscal.
Ante la evidencia, la testigo, concluyó en que posiblemente se cometieron errores pero no eran malintencionados.

Sobreviviente con el corazón a mil

Emilio Luque Bracci

Emilio Luque Bracci

Emilio Luque Bracci, oriundo de Las Heras, se trasladó a San Luis para estudiar Geología en 1976, no tenía militancia de ninguna índole. Alojado en una pensión para estudiantes, debido a problemas económicos, regresó a Mendoza en septiembre de ese año, dejando sus pertenencias y documentos en una habitación de la mencionada pensión. En su ausencia fue secuestrado un compañero, Sandro Santana Alcaraz, con quien compartió, brevemente, su estadía en aquel alojamiento.
El 28 de octubre de 1976 se presentaron en su casa materna dos supuestos censistas quienes en pocas horas se revelaron como policías, lo detuvieron e introdujeron en un auto. El joven, conocedor de la zona, pudo advertir que era trasladado al campo de tiro de Las Lajas. Al bajar del auto, tropezó, cayó y se levantó la venda de los ojos. Pudo ver una gran carpa verde, mucho movimiento de vehículos tipo jeep y gente de civil. Inmediatamente fue vendado y depositado en un habitáculo construido con chapas de zinc. Después lo llevaron a la carpa, lo dispusieron en la parrilla y lo torturaron mientras lo interrogaban por la tríada, otros miembros de una supuesta célula de montoneros. También le preguntaban por Santana Alcaraz, desaparecido hasta la actualidad.
Luego, lo regresaron a ese habitáculo que Luque denominó “chapón” y, siempre vendado, pudo percibir que había 10 ó 12 hombres atados a sillas y en círculo. Sólo escuchó a uno de ellos que lloraba mientras decía haber participado en el atentado contra el cabo Cuello, mientras que otro secuestrado, con acento salteño, hacía alarde de relación con las mujeres. El resto, dijo, permanecía en silencio. En ese espacio estuvo un día y medio. Luego fue trasladado a San Luis y alojado en otros Campos Clandestinos de Detención de esa provincia hasta que fue liberado el 18 de diciembre de 1976.
Requerido por el Fiscal para que hiciera un esfuerzo de memoria, Luque explicó que estaba angustiado, como en una nube, “tenía el corazón a mil”, repetía; sin embargo confirmó que, a veces, percibía que alguien era sacado para interrogarlo y que cuando llegaban los autos a mil traían a alguien. Había gran movimiento, aseguró.
Asimismo, ratificó que su familia hizo la denuncia de su secuestro en la comisaría 16ª de Las Heras y presentó un Habeas Corpus que fue rechazado, en noviembre de 1976, por el entonces juez subrogante Petra Recabarren.
Finalmente, Emilio Luque hizo una invocación a dios y exhortó a los responsables a que cumplan con el derecho de las personas a enterrar a sus muertos.

Las audiencias continuarán el 24 y 25 de agosto con nuevos testimonios que se alternarán con las exposiciones de 11 de los imputados que han solicitado declarar.

Ver fotos AUDIENCIAS 94 Y 95

MÁS INFO EN “CRÓNICAS AL DÍA”

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